Los ministros Guindos y Soria acusan a las compañías de no repercutir la caída del coste del crudo | El peso de los impuestos sobre el precio de los combustibles impide verificar si se aplican rebajas | Desde el 2007 hasta ahora, el precio de la gasolina 95 ha subido un 30%, y el del gasóleo, un 34%.
El Gobierno y la Comisión Nacional de los Mercados y la
Competencia (CNMC) han acusado en las últimas semanas a las compañías
petroleras de no aprovechar la caída de los precios del petróleo para los
precios de los carburantes que se comercializan en el mercado. Con un nuevo
ciclo electoral a la vuelta de la esquina, ministros como el de Industria, José
Manuel Soria, o el de Economía, Luis de Guindos, han acusado a las petroleras
de no hacer lo suficiente para repercutir esos descensos. Pero las compañías se
escudan en el reciente descenso del euro (el crudo se compra en dólares) y en
la elevada carga impositiva de los hidrocarburos para justificar su política.
Durante la crisis económica, con los precios del crudo en el
entorno de los 100 dólares el barril, se aplicaron varias subidas de impuestos,
entre ellas dos del IVA, otra de los impuestos especiales a los carburantes. La
consecuencia directa es que hoy alrededor del 50% del precio que se paga por
los carburantes al llenar en el surtidor va a parar a las arcas de Hacienda. En
noviembre fue el 52,5% en el caso de la gasolina y el 46,8% en el del gasóleo.
Ahora, con unos precios internacionales del crudo a la baja,
los ciudadanos se preguntan: ¿por qué el crudo baja un 43% desde junio y los
carburantes sólo un 13% de media? Este año, la gasolina 95 tocó máximos. El
pasado 30 de junio estuvo a 1,457 euros el litro y la semana pasada estaba en
1,254. Por el contrario, el petróleo tipo Brent tenía una cotización en dólares
por barril de 115 el pasado 19 de junio y hace una semana la media rondó los
66,84 dólares/ barril. Y va a la baja. En este contexto, el Gobierno ha
intensificado la presión para que, al igual que con la tímida reforma tributaria,
el contribuyente tenga la sensación de que dispone de más dinero en su
bolsillo.
La percepción ciudadana, sin embargo, es correcta. Desde que
empezó la crisis, el precio de la gasolina 95 ha subido un 30,89% al pasar de
0,958 céntimos el litro a principios del año 2007 a los 1,254 que costaba el
pasado 8 de diciembre. Es decir, llenar un depósito de 55 litros suponía por
aquel entonces 52,69 euros; hoy cuesta 68,97 euros, lo que supone 16,28 euros
más. El gasóleo estaba hace siete años a 0,892 céntimos el litro y la semana
pasada cerró a 1,195 euros el litro. Es decir, ha subido en los últimos siete
años casi un 34%; llenar un depósito con diésel cuesta 16,665 euros
adicionales. En este contexto, hay que recordar que el 32,5% de los vehículos
vendidos en lo que va de este año son de gasolina, el 66% son diésel y sólo un
1,5% híbridos, según la patronal de fabricantes Anfac.
Las petroleras, a través de la Asociación Española de
Operadores de Productos Petrolíferos (AOP), rechazan las acusaciones del Gobierno.
Según Álvaro Mazarrasa, su director general, "no se puede comparar
porcentualmente una cotización internacional con los precios finalistas, que
son locales". A su juicio, "los precios en el surtidor sí reflejan
las caídas de las cotizaciones internacionales de la gasolina y el gasóleo,
pero no se pueden bajar los impuestos en la misma proporción". Según los
datos que maneja la patronal, haciendo las equivalencias desde el 19 de junio
de este año 2014, la cotización del precio Brent representa una caída de 17
céntimos el litro y las gasolineras han repercutido la bajada en 19,9
céntimos/litro para la gasolina 95 y en 14,9 céntimos/litro para el gasóleo.
Otro argumento de las compañías es que tanto las
cotizaciones del petróleo como las de las gasolinas y el gasóleo en los
mercados internacionales se mueven en dólares; mientras que los carburantes se
venden al consumidor en euros, moneda que se ha depreciado en los últimos
meses. "Un euro débil como el actual hace que el barril de petróleo
resulte más caro a las compañías que operan en España", señala un experto
en la materia.
Otro actor en juego es la Comisión Nacional de los Mercados
y la Competencia (CNMC), que lleva meses concluyendo en sus informes que las
petroleras mantienen un margen comercial demasiado alto. Para las petroleras,
el superregulador repite dos errores en sus estudios. Por un lado, "llama
margen de las petroleras lo que es el diferencial antes de impuestos y el coste
internacional del producto". Y, por otro, "no contabiliza algunos
costes que la Administración induce, como el fondo nacional de eficiencia o las
cuotas del biodiésel, dos cargas añadidas este año", explica un directivo
del sector.
Cap comentari:
Publica un comentari a l'entrada